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Un rato con Paquito D'Rivera...



Kari Kriikuu


Considerado niño prodigio, D'Rivera tocó el saxofón y el clarinete con la orquesta Sinfónica Nacional de Cuba y fue uno de los miembros fundadores de la Orquesta Cubana de Música Moderna, además de fundador y codirector de Irakere.



Este grupo, que fusionó jazz, rock, música clásica y música tradicional cubana, significó un antes y un después en su carrera musical y personal. "Irakere fue una bonita experiencia y una oportunidad para viajar y salir de Cuba", dice. "Sabíamos que el grupo era algo bueno pero no imaginamos la influencia que logró. Pero tampoco lo pensaron Dizzie Gillespie, Thelonoius Monk y Charlie Parker cuando inventaron el Be Bop. El mismo Dizzie me contó que se divertían haciéndolo pero nunca imaginaron lo que vendría después. Esa es la mejor forma porque si piensas que estás haciendo algo tremendo, para impresionar, no sale nada".



El recorrido musical de Paquito D'Rivera es muy singular. Desde su infancia en el barrio habanero de Marianao, el mismo donde está el cabaret Tropicana hasta su actual casa norteamericana de Nueva Jersey, pasaron la Orquesta Aragón, los tambores africanos y también Stravinsky, Rachmaninoff y Brahms. Y lo curioso es que admite tanta influencia de unos como de otros, a la hora de componer. "Todos los músicos tienen sus influencias. Incluso Stravinsky escuchaba mucho jazz. El estuvo en el año 50 en La Habana y cuentan que lo llevaron a ver un "toque de santos" (un ritual afrocubano), con tambores. El empezó a transcribir lo que sonaba (esto me lo contó mi maestro) pero se rindió a la mitad. Y dijo: "Dios mío, y pensar que a mí en Europa me dicen el rey del ritmo. Esto es otro planeta".



Después de la anécdota vuelve a su realidad. "Una de las cosas que más me gustan de esta profesión es poder estar en contacto con la gente sobre todo porque la tarea de componer es muy solitaria. Y es necesario que sea así". Desde la ventana de su casa, puede verse el río Hudson y Nueva York, "la ciudad de mis sueños, donde siempre quise vivir". Ahí mismo ahora se anima también al trabajo solitario de la literatura. Y sumó a los festejos de este año, la publicación de su primera novela. "Se llama igual que una rumba Oh, La Habana y trata sobre la vida nocturna habanera en los años 40 y 50. Son historias que escuché de mi padre, de Cachao López y de los músicos que venían a casa. Y otras que inventé. Te cuento una: en el año 40 y pico —esto fue real— Fulgencio Batista legalizó el Partido Comunista (cometió un error pero bueno, tenía que ser un dictador) y yo armé la historia de un violoncellista ruso que va a grabar a La Habana en esa época. Un tipo muy loco que da un concierto en el teatro de la Opera y encuentra en los camarines un traje de gladiador. Y sale así vestido a tocar Dvorak. Los de la embajada soviética lo quieren matar", dice. Y se ríe, ya casi olvidando el cansancio con el que aterrizó en Buenos Aires.



De sus colegas que están dando vueltas por el mundo con la música a cuestas, habla con cariño del pianista Bebo Valdés, que grabó junto a Diego El Cigala el éxito Lágrimas Negras. "A Bebo lo quiero mucho. Yo le grabé un primer disco después de 34 años sin grabar. El fue uno de aquellos clientes que iban a la oficinita de mi papá y es un músico al que admiré desde niño. "Ayudarlo a hacer una segunda carrera, más exitosa que la primera, es un orgullo".



Por eso, Bebo Valdés (junto a Chick Corea y otros músicos) va a estar en el cierre de los festejos del aniversario el 10 de enero en el Carnegie Hall de Nueva York. "El encuentro se va a llamar 50 años y 10 días y va a ser una fiesta", se entusiasma.



Casado con la soprano portorriqueña Brenda Feliciano, Paquito tiene un hijo de un matrimonio anterior, Franco (que es compositor), al que no pudo ver durante 9 años. "Fue una experiencia muy dura; no lo dejaban salir de la isla después de que yo me fui".



No cualquiera puede celebrar 50 años dedicados a la música...

Son un montón ¿verdad? Yo me di cuenta el año pasado. Estaba hojeando un álbum de mi madre y vi una fotografía mía, vestido de blanco. Era 1954.

¿Qué fue lo primero que tocó?

Un comercial de jabón que se llamaba Camay y era muy popular en Cuba por entonces. Primero me lo aprendí de oído y después mi padre me enseñó a escribir las notas en el pentagrama. Arranqué un poco de oído pero enseguida empecé a estudiar en el Conservatorio de Música porque con mi padre había que hacer las cosas bien o no hacerlas. Era muy exigente. Incluso cuando llegué a la escuela primaria, ya me había enseñado a leer.

¿Cuándo se sintió profesional por primera vez? Porque a esa edad, la música debería ser un juego...

Se mezcló el juego con los estudios y fue una sola cosa. Pero creo que me sentí profesional desde el primer día. Porque nunca se me pasó por la cabeza ser otra cosa. Eso es lo que hacía mi padre, que tocaba 26 horas al día. Tenía una oficinita muy modesta de importación de instrumentos y música impresa. Venían a comprar Ernesto Lecuona, Chocolate Armentero, Pedrito Knight, el marido de Celia Cruz.

Parece inevitable que terminara siendo músico

Si, no había otra cosa que hacer. Y leer mucho. Mi padre leía muchísimo. El era de familia muy humilde y tuvo que trabajar de niño. Pero fue un autodidacta, se compró un clarinete y no sé de dónde aprendió a tocarlo, solito.

Paquito D´Rivera


A esta altura de su carrera, el clarinete no debe tener secretos para usted

Yo siempre digo que es un instrumento hembra, porque nadie sabe lo que está pensando. Tiene sus vueltas y todavía guarda muchísimos secretos. ¿Tú conoces a alguna mujer que no los tenga? Ese es su encanto.

Después de 50 años, ¿qué cosas se siguen aprendiendo?

Yo tenía un amigo muy querido, finlandés que decía: "si piensas que eres un músico acabado, estás acabado". Siempre hay algo que aprender y tener la humildad de hacerlo de cualquier otro músico aunque sea menos formado que uno.

La mezcla de estilos en su obra, ¿de dónde surge?

Con eso me crié y crecí. Y hasta los 12 años no supe la diferencia entre música clásica y jazz, porque el viejo ponía en el tocadiscos cualquier cosa, a Benny Goodman tocando con su orquesta a Mozart, por ejemplo. Era un poco confuso pero se convirtió en algo muy normal para mí. Y me siento cómodo haciendo estas mezclas. Me aburro si hago una sola cosa.

¿A qué se debe el desarrollo tan importante de la música cubana?

Quién sabe, es el mismo caso de Brasil. Pero Brasil es enorme y Cuba, una isla muy pequeña. No soy sociólogo pero la situación geográfica y estratégica hicieron que por allí pasara todo el mundo. Y la mezcla de africanos, españoles y otras culturas, también influyó. Aunque esa mezcla está en otros lados y no dio los mismos frutos. Es algo misterioso.

¿Cómo es el recorrido alrededor del mundo para festejar este aniversario?

Arranqué en Punta del Este, como hago hace muchos años. Después estuve en Alemania y España. Ahora Buenos Aires que es algo muy especial porque crecí en una cultura de películas argentinas, con Libertad Lamarque, Hugo Del Carril, la "caye" Corrientes. Era una cita obligada.

Ahora hay que pensar en los próximos 50 años

Claro, queda mucho por componer y además, tengo que pagar la renta. Recuerdo una película italiana en la que Marcello Mastroianni decía: qué bien, la vida empieza a los 50.

Qué linda idea

Si, muy linda, lástima que sea mentira.

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